Oscar
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creado el 26/03/2010
Moviendo libros
Estaba yo moviendo libros cuando cayó imprevistamente sobre mi testa uno de ellos. Cuando recobré el conocimiento ví que el malhechor había sido el Código Civil, y estaba knock out al lado mío abierto justo en la Ley de Propiedad Intelectual (Ley 11723 del año 1933! Y Ley 25036 del año 1998) lo que motivó en mi una serie de delirios.
Ya me había topado con ella en mis años de estudiante cuando me ví en la obligación de entrar al mundo del delito gracias al incentivo de los programas de estudios de la universidad y la escases de tiempo y de dinero además que por coincidencia había dentro del predio de la universidad un expendedor de fotocopias, las que corrían como pan caliente dentro del mundo estudiantil. Consulté con mi asesora penalista de esa época y me explicó algo como que no era delito si sólo era para consumo personal y no para lucrar, es un eufemismo para decir que el robo de hormiga está bien, que el verdadero personaje malo era el fotocopista, ese sí que lucraba y a mansalva (la pesificación asimétrica hizo justicia, años después, licuando los ahorros de ese fotocopista que cerró su negocio). Intenté apelar a los Diez Mandamientos pero debía convencer a mucha gente en la universidad y toda buena voluntad tiene sus humanos límites.
Volví a embestir contra la referida ley cuando constaté que en las PC’s de la universidad se utilizaba software trucho, nueva consulta a mi asesora penalista, pero debo ser sincero, ya mi voluntad no era la de años anteriores. No hice mucha resistencia que digamos.
Puesto a desarrollar me ví en el brete de enarbolar la bandera de la defensa de mis derechos de autor como programador mientras usurpaba los derechos de mi amigo del norte, ese de las puertas que se hizo millonario con unas ventanas (aclaro, es amistad unidireccional, él no lo sabe y no le importa, y mejor que no sepa ‘lo otro’ porque eso si le importará y nuestra amistad se resentirá).
Intenté vanamente conseguir una licencia del SO en cuestión pero, al parecer debo ser cliente de una tarjeta de crédito (es decir, pagar un peso y medio por cada peso que compro) o viajar a CF en busca del tan ansiado número. Como no era un tema urgente, digamos de esos de vida o muerte, seguí así.
Hoy estamos intentando ver cómo se resuelve este temita del valle tecnológico y caigo en la cuenta de que una Empresa de Desarrollo de Software hace un software, su producto, el que vendido, genera ingresos que debe compensar la inversión hasta el momento, pagar los gastos, sostener a los amigos del estado que están sentados relamiéndose en la ventanilla en espera de los tontos y dejar recursos económicos para la supervivencia de la empresa. Pero… para todo esto debe respetarse una cosita, casi un detallecito: el derecho de propiedad intelectual (mencionado ut supra) sobre el producto desarrollado. Así habrá fondos para que el ‘sueño’ se haga realidad. Una empresa existirá, dará empleo a profesionales, técnicos o idóneos, que cobrarán un sueldo en blanco, con obra social y jubilación, y todos esos lujos del mundo desarrollado.
Nunca falta el gran aporte del gobierno argentino que rompió con la confianza en las instituciones bancarias, para no hablar de que antes de eso rompió con la confianza en las leyes y que periódicamente licúa sus gastos con una devaluación de la moneda nacional compartiendo, entre toda la sociedad, la mala administración de los recursos públicos que hacen.
¿Cómo resolver este asunto? Ayer se robaba libros porque más vale ladrones de poca monta que brutos, pero hoy ya la cosa esta pasando de castaño claro a castaño oscuro (con todo respeto por Castaño) y vemos que el irrespeto de la ley nos trae falta de empresas, falta de empleo, y un montón de penurias más.
Dejo los siguientes links:
http://www.mincyt.gov.ar/11723.htm
http://www.inpi.gov.ar/templates/index.asp (fuí a una conferencia sobre Patentes, se dijo que para patentar hay que viajar a CF, lo cual suena medio unitario, pero cómo… ¿no era que ganamos los federales?)
http://www.salvador.edu.ar/prjusof.htm (leer atentamente hasta el final amigos!)
http://www.portaldeabogados.com.ar/derechoinformatico/legislacion.htm (lectura recomendable!)
Una última cosita: ‘a confesión de parte relevo de pruebas’ me dijo mi asesora penalista. ¿Será por eso que nadie habla? (la omertá, la ley del silencio entre mafiosos) ‘los argentinos son una manga de ladrones del primero hasta el último’ dijo un presidente de por acá nomás.
Sigo pensando pero necesito ayuda de cerebros mejores que el mío. Recuerde. Estoy tirado en el piso. ¿Mi moretón? Bien, ya se sabe, cuando se ven las estrellas luego hay que esperar a ver todo el resto de los colores de la bandera del norte. Eso... ¡con nuestra bandera no pasa!.
Oscar Kees - (3722)-15-551 727 - oscark335@hotmail.com
Oscar
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creado el 26/03/2010
Las ideas no se matan
Hubo un gran hombre sobre esta tierra que grabó en piedra, porque su espíritu era más fuerte que la más dura de las rocas, “las ideas no se matan”.
Recientemente me enseñaron que hay muchas formas de muerte, está la del cuerpo o la física, está la de la mente y la del espíritu. Todas graves. Todas malas muertes.
Pues no respetando la Ley de Propiedad Intelectual estamos matando a las ideas y estamos desanimando a los creadores, a los inventores, a los escritores, a todo aquel que tenga una idea buena que hecha realidad traiga progreso a su gente.
¿Por dónde empezar? ¿Hacer cumplir la ley compulsivamente? La ley que más se cumple es la que se acepta por propia voluntad.
Podríamos, para empezar por algún lado, terminar con eso de fotocopiar libros.
¿Por qué? Porque si el estudiante universitario, por decir un extremo de la educación, cede en esa se lo prepara lentamente para que acepte el robo. Y un mal ejemplo repetido una y otra vez hasta que ni se percata uno de lo mal que hace después cuesta un Perú erradicarlo.
Pongamos un punto. Digamos: ‘Basta! Hasta acá y no más!’
¿Cómo hacemos?
Una manera podría ser contactar a todos los egresados de las universidades y comentarles la idea, la de Respeto de la Ley de Propiedad Intelectual, que de última es la del Respeto por nosotros mismos, y proponerles que hagan un aporte totalmente voluntario y mensual, del monto que quieran y puedan, así irán subsanando errores pasados, se llevaría el registro de lo que aportan y se les mandaría a la dirección postal, o e-mail, un balance de lo recaudado y de los libros que se han comprado con su aporte.
A los alumnos actualmente cursantes se los inscribe en la Biblioteca de la Facultad y se les solicita también un aporte voluntario en la medida de sus posibilidades, explicándoles el fundamento de la idea en cuestión, de lo que significa no respetar la Ley de Propiedad Intelectual, que a la larga o a la corta trae perjuicios para ellos mismos y para las generaciones venideras.
Lo mismo con el tema de las Licencias de Uso del Software.
Pongamos un punto. Digamos: ‘Basta! Hasta acá y no más!’
¿Se imaginan la cara de sorpresa de ciertas empresas cuando les lluevan los pedidos de licencia? ¿Da gusto pensar en eso, no?
Para eso los profesionales que más saben deben asesorarnos, crear una oficina dentro de la Facultad que facilite a los alumnos y a los docentes y a los profesionales la obtención de esa Licencia. Que no quede ni una PC o Notebook con SO sin licenciar debidamente.
Estoy casi seguro de que el rubiecito de las puertas y ventanas nos puede hacer un descuento más que generoso por tamaña muestra de legalidad. ¿Quién es el que se anima a ir a solicitárselo? Por otro lado tendrá en cuenta que hay empresas competidoras dispuestas a prestar su ayuda si él no quiere.
Sigo con el tema fotocopia.
Juntados los fondos se compran los libros. ¿Alcanzará para todos? No lo sé, si no alcanza se comparte los que hay, un libro para el que lee mejor y los demás escuchan y toman apuntes. Y se turnan en la lectura, un poco para no cansar y otro poco porque siempre viene bien practicar lectura y oratoria.
El egresado que sepa que no fotocopió, pues que no aporte, el que si fotocopió que aporte hasta donde quiera. Igual se sentirá feliz cuando su vieja y querida universidad le haga llegar una nota, sabrá que aún se lo recuerda, claro, después que lea el pechazo no le va a hacer gracia pero hay que insistirle al tema. Es casi como el caracú del hueso, hay que llegar a él.
¿Si no somos nosotros? ¿Quiénes?
¿Si no es en nuestro tiempo? ¿Cuándo?
¿Si no es por acá? ¿Por dónde?
El tiempo que se pierde es dinero perdido y el dinero, en verdad es una convención humana, pero los recursos con los que no se cuentan terminan costando vidas. Y eso es imperdonable.
Yo soy uno de los egresados. Yo digo Sí! ¿Y ustedes?
Lo mismo para los otros niveles de la educación. Cero fotocopias de libros. Libros Originales o Usados. Compartir entre todos los pocos libros. Concurrir a las Bibliotecas.
Quizás seremos un poco menos leídos, sabremos quizás menos cosas, pero seremos leales con aquel que creó y lo respetaremos y nos respetaremos a nosotros mismos.
¿Imaginan la sonrisa de ese gran hombre que grabó en piedra, porque su espíritu era más fuerte que la más dura de las rocas, “las ideas no se matan”?
Oscar Kees